Fugas.
Fugas, la llamé fugas como la estrella danzante en el cosmos mientras se pasea por nuestra atmósfera. La llamé fugas como la magia del alba, como la quietud que te concede el ocaso.
Sin haberla conocido, sin haber palpado su piel desnuda, me había fascinado.
Era septiembre del 2019, no necesite más de dos días, para darme cuenta de las positivas cualidades que aportaba aquella ninfa de ciudad. Creía que habíamos conectado, creía que había algo, puedo estar ebrio de soledad, pero la búsqueda de la compañía jamás ha estado en mi itinerario, pero me había encontrado con el suceso de haberme fascinado con su mente, me había eclipsado su pensar, para mi era molesto el estarme interesando por una idea flotante, una voz, un par de textos, un suspiro, una risa, me era molesto, y me generaba ansiedad el hecho de que me estaba gustando una idea, alguien a quien ni siquiera había podido ver a los ojos, pero jamás me había sentido deseado físicamente por alguien, conozco mi atractivo y la seducción de mi mente, pero jamás me había topado con el evento de interesarle sensualmente a alguien, al menos que me lo comentara, al menos que me hiciera saber aquella maquinación.
Me eclipse en menos de cinco días, pero aprendí para la eternidad, me era irónico lo que sucedía, porque justamente vagaba emocionalmente por un pasillo asolado, donde me estaba gustando un ser de luz, un canto de sirena, pero mi existencia era tan insignificante, que desfallecía en melancolía,entonces al toparme con ella cualquier falla en mi autoestima había sido restablecida.
Había comenzado a sentirme como aquel adonis que por años fingía proyectar, aquel semidiós que a mis amigos siempre les dije que era, comencé a creérmelo de verdad, no para el mal de mi ego y vanidad, no para hacer más grande mi narcisismo, si no para el bien de mi corazón, haber aprendido que alguien me deseaba como yo a ella, era sorprendente, ella había sido un ángel y un demonio, curo un corazón que desconocía que estaba herido, volví a aprender que tan dispuesto estoy a experimentar cosas nuevas, por alguien que como kamikaze me dejaría caer, el pánico se apodero de mi un par de veces, no por la caída, si no por el pasado, no soy alguien que teme amar, no soy alguien que teme a no ser amado, no soy alguien que teme a vivir solo eternamente, temo alejarme de la luz, temo que mi corazón vuelva a ser herido de tal magnitud, como aquella vez en el invierno del 2015, en donde me permití perderme a mi mismo, ahogando mi dolor y vació en la autodestrucción, en la seducción de aquella oscuridad, ya no quería eso para mi vida. ¡Estas loco, como te puedes enamorar de alguien que no has conocido!, me gritaba al espejo, pero había desaparecido una soledad, que no sabía que existía.
Había comenzado a sentirme como aquel adonis que por años fingía proyectar, aquel semidiós que a mis amigos siempre les dije que era, comencé a creérmelo de verdad, no para el mal de mi ego y vanidad, no para hacer más grande mi narcisismo, si no para el bien de mi corazón, haber aprendido que alguien me deseaba como yo a ella, era sorprendente, ella había sido un ángel y un demonio, curo un corazón que desconocía que estaba herido, volví a aprender que tan dispuesto estoy a experimentar cosas nuevas, por alguien que como kamikaze me dejaría caer, el pánico se apodero de mi un par de veces, no por la caída, si no por el pasado, no soy alguien que teme amar, no soy alguien que teme a no ser amado, no soy alguien que teme a vivir solo eternamente, temo alejarme de la luz, temo que mi corazón vuelva a ser herido de tal magnitud, como aquella vez en el invierno del 2015, en donde me permití perderme a mi mismo, ahogando mi dolor y vació en la autodestrucción, en la seducción de aquella oscuridad, ya no quería eso para mi vida. ¡Estas loco, como te puedes enamorar de alguien que no has conocido!, me gritaba al espejo, pero había desaparecido una soledad, que no sabía que existía.
Desapareció ante mis ojos, como algodón de azúcar de algún festival arruinado por la lluvia, desapareció ante mis ojos como la estela de luz que dejó el paso de aquella estrella fugas, su silueta desapareció en la oscuridad, su sonrisa se volatizo en el aire, aquella risa se inmutó, ¿Qué si algún día me toparé con ella? no lo sé, ¿Qué si alguna vez podré recorrer la desnudez de su piel con la yemas de mis dedos? tampoco lo sé, solo soy dueño de aquello que mi mente puede maquinar, y mi mente ha decidido conservar aquella voz en los recuerdos de aquellas estaciones del tren donde mi vida en su viaje aprendió, creció, claro el costo del pasaje es caro, pero el recorrido es sorprendente, claro el viaje es agobiante, pero toparte con aquellas compañeras de viaje sin duda es asombroso.
¡Que la estrella fugas, ya no este, no significa que el espectáculo no fue inscribible!


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