Morir al ello.

 
Manos, Macro, Planta, Del Suelo, Crecer, La Vida 
Mi antiguo yo ha sido crucificado con Cristo. Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Así que vivo en este cuerpo terrenal confiando en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó a sí mismo por mí. (Gálatas 2:20) 
¿Qué es morir a uno mismo? Por bastante tiempo, se ha dado entender que morir a uno mismo, es dejar de hacer todos aquellos malos hábitos de autodestrucción, todo aquello que es pecado, alejarnos de la tentación, comenzar a ver a Dios como lo primero en nuestra vida, pero realmente ¿eso es morir a uno mismo? dejar de beber alcohol hasta llegar a la intoxicación, dejar las drogas, dejar la vida promiscua de tener sexo por doquier y con quién sea? claro que son puntos importantes en la vida, porque se trata de un comportamiento que va pervirtiendo nuestra individualidad que afecta la relación con las personas, el que consume en exceso artículos de conspiración tiende a desconfiar de la realidad, todo en exceso es malo, pero no es el punto que se redacta, ¿acaso la necesidad de tener la razón, de llamar la atención, de ser importantes, de que nos alaben, de que nos apoyen, no son necesidades que también pervierten nuestra individualidad? Morir a nosotros mismos, también va relacionado a nuestro ego, pero ¿Que es el ego? 

Valoración excesiva de uno mismo. 
"su ego le impide reconocer que se ha equivocado de nuevo" 

Suele ser complicado el darnos cuenta, cuando estamos dándole un valor mayor a nuestra razón, sobre la paz. 
Nos afanamos por dejar un legado, por dejar una huella en la vida de las personas, mostrándonos como lo mejor en sus vidas, la solución de sus heridas, opacando la solución de aquella situación, probablemente no es con esa intención, pero nos gusta la adulación, entonces ¿Queremos ser el salvador de las personas o presentarles al salvador?, morir a uno mismo, no significa que te debas de dejar de prepararte, interrumpir tus estudios, darle un buena educación a tus hijos, porque la biblia habla de ser responsables.
 
«Nada tiene sentido —dice el Maestro—, ¡ningún sentido en absoluto!». (Eclesiastés 1:2) 

Todo es tan tedioso, imposible de describir. No importa cuánto veamos, nunca quedamos satisfechos. No importa cuánto oigamos, nada nos tiene contentos. (Eclesiastés 1:8) 

Ninguno de nosotros recuerda lo que sucedió en el pasado, y las generaciones futuras tampoco recordarán lo que hacemos ahora. (Eclesiastés 1:11) 

Morir a uno mismo es constante, porque aún no logramos conocernos del todo, es un proceso, no hay condenarse porque algunas veces no logramos ver más allá de nuestra carne, pero cuando miramos a la cruz volvemos a entenderlo, cada que volvemos a él, él vive más en nosotros, pero tenemos que ceder a todo aquello que más nos cuesta entregar, porque al morir yo para que cristo viva, significa la posibilidad de que los demás conozcan el amor de Dios, sin el estorbo de mis debilidades humanas, como tener la razón. 

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